El éxito no normativo


En unos días tengo una reunión con mis antiguas compañeras de clase. Me hace mucha ilusión pero todo el mundo sabe cómo son estas cosas: que si te has casado, que si cuánto ganas, que si tienes hijxs. Tu vida  valorada en indicadores cuantificables para dilucidar quién tiene más éxito. Quién ha fracasado. Quién es mejor. Es absurdo compararse, lo sé. Una tontería que te preocupe lo que la gente piense de ti. Pero soy humana, y me ha generado cierta ansiedad porque en mi caso, atendiendo a los hechos que compartes entre cervezas, mi vida puede parecer una mierda.
Esto me ha hecho plantearme que aún estando en uno de los mejores momentos vitales que recuerdo, normativamente hablando, soy un fracaso, pero ¿por qué? Y sobre todo: ¿qué hago para dejar de sentirme así?

OWLTURD (traducido)

Tanto tienes tanto vales

No es dinero en sí, al menos ya no tanto como lo era en generaciones anteriores, pero el éxito sí que sigue relacionado con lo que tengas... Un trabajo apasionante, viajes a lugares exóticos, una pareja encantadora, una casa en propiedad... Cada cual ya dependiendo de su propio ideal. Al final, no hay éxito si éste no puede palparse. Puedes ser brutalmente feliz viviendo con tu abuela y tu perro, trabajando en lo que te salga para ganar un dinerillo y yendo a pasear al monte que es lo que te llena, que la sociedad va a considerarte un fracaso.
Si es tu caso, y te tienes que enfrentar las próximas fiestas a un sinfín de cenas familiares, de vecinas  
que preguntan qué los hijos pa' cuando o a la mesa de lxs solterxs en la boda de tu prima a lo mejor te sirven estas ideas:

- Siéntete orgullosa de tu estilo de vida. Haz una lista de todo lo que te gusta de la vida que llevas. Siente orgullo de todo lo que has conseguido. Sé consciente de qué es lo que importa para ti.

- No des demasiadas explicaciones. La gente a veces se pone muy pesada. No intentes justificar tus elecciones. Hay una técnica de comunicación asertiva que a mí me parece muy eficaz: el banco de niebla. El banco de niebla o claudicación simulada consiste en dar la razón a nuestro interlocutor pero manteniendo nuestro posicionamiento.
Ejemplo:

        Tu tía: - ¿Por qué no te presentas a las oposiciones? Tu prima ahora tiene un trabajo fijo y está muy contenta.

        Tú: - Sí, hablé con ella el otro día y la noté muy feliz, pero a mí de momento me gusta lo que hago.

        Tu tía: - Ya, pero no tienes mucha seguridad laboral.

        Tú: - Es verdad pero ahora estoy muy a gusto así.

Y así hasta que se canse. Lo importante es mantener tu discurso para no terminar atacando a la otra persona o entrando en una discusión.

- Tómatelo con humor, exagera y llévalo a lo absurdo. El humor es una herramienta poderosísima. Si te echan en cara que cómo sigues soltera con la edad que tienes diles que es que eres inaguantable o que estás esperando que Justin Bieber deje las drogas... lo que sea para que no vuelvan a preguntar.

- Alégrate por las otras personas. Comparte la alegría por el éxito ajeno. Compararte, sentir envidia, es la muestra más evidente que algo no funciona bien en tu propia vida.

- Intenta disfrutar. No te centres en las personas que te restan energía. Habla con el compañero que te parezca más interesante, siéntate al lado de tu abuelo, aléjate de tu tío el pesado...  Enfócate en aquello que tenga valor. También es tu fiesta.

Sé que es fácil decirlo y difícil hacerlo, pero repite conmigo:
No tienes nada que demostrar a nadie.
Yo me estoy convenciendo.

Ya os contaré qué tal.

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